Aire del ambiente compuesto por 78% de Nitrógeno (N2) y 19% de Oxigeno (O2) y pocas otras moléculas/elementos, para ser utilizado
en un proceso de combustión. Para optimizar la eficiencia de combustión se debe reducir el exceso de aire a lo mínimo necesario
y se puede precalentar el aire de combustión, por ejemplo por un economizador.