En los planos del arquitecto italiano Joaquín Toesca jamás figuró algo así. Y es comprensible, era el siglo XVIII. Porque
plantear una perforación de unos 80 metros para obtener energía geotérmica y así calefaccionar a La Moneda, incluso hoy no
es fácil de asimilar. Pero no hay marcha atrás. Ni en la transformación de la malla energética ni en la búsqueda de una tecnología
similar a la del Bundestag o Parlamento alemán para transformar al palacio de gobierno -en el Bicentenario- en un edificio
con "tecnología verde" pionero en América Latina.
Ya hay avances. En agosto la Fundación Chile se adjudicó por 50 millones de pesos la gerencia técnica del proyecto. La semana
recién pasada firmó y, entre mañana y el martes, lo hará la Presidencia. Con la firma del contrato de gestión se dará el puntapié
inicial a la iniciativa.
Paralelamente se han dado importantes pasos con miras al uso de energía geotérmica, que es la que se extrae de la tierra.
La Dirección General de Aguas, por ejemplo, ha monitoreado cuatro pozos de agua en Santiago Centro. Están ubicados en Amunátegui
42, Molina 704, Portugal 125 y Matucana 741 y han arrojado una conclusión: en todas hay napas, que tienen una profundidad
de entre 70 y 80 metros. Se prevé que en el periplo de la sede de gobierno también se podría encontrar agua si se excavara
en esos rangos.
Tres millones de dólares costará en total la transformación del tramado energético del edificio, que permitirá ahorrar 80
millones de pesos anuales en electricidad y en gas natural. La cifra no es menor si se considera que en 2008 la cuenta cancelada
por el Gobierno fue de 290 millones de pesos: 217 millones en electricidad y 73 millones en gas, con lo que se prevé recuperar
la inversión en unos 10 años.
Paneles termosolares ubicados en los techos para proveer de agua caliente sanitaria, luminarias de bajo consumo, detectores
de movimiento para el encendido y apagado automático de luces en oficinas y salones, y paneles fotovoltaicos que alimentarán
los focos de la fachada norte están en el diseño que se planea tener listo a fines de 2010. La construcción del proyecto geotérmico
superará esa fecha, pues todos los cálculos indican que demorará unos 18 meses.
De todas las dependencias de la sede de gobierno, el subterráneo -zona donde están el búnker, el casino, el auditorio y los
estacionamientos- consume un 70 por ciento de la energía total. Nada se sabe de los gastos por separado de las reparticiones
que están en la superficie -cohabitan la Presidencia, los ministerios del Interior, Segpres y Segegog y la Secretaría de Comunicación-,
pues no hay sistemas de medición ni control independiente.
La senda de la energía renovable será aplicada, además, a 17 edificios públicos, que ya han sido diagnosticados. Entre ellos,
el Congreso Nacional, la Corte Suprema, el Ministerio Público y la Contraloría.
- 3 millones de dólares es el costo total del proyecto para transformar la malla energética de La Moneda.
- 80 millones de pesos anuales será el ahorro en las cuentas de luz y gas.
- 290 millones de pesos se pagaron en 2008 en luz y gas.
- 70% del gasto energético es por consumo en la planta baja de la sede de gobierno (búnker, casino, estacionamiento, auditorio).
- 17 edificios públicos, seguirán la senda de la energía renovable, entre ellos, el Congreso Nacional
En noviembre se abren las licitaciones
De las once licitaciones que contempla el proyecto para dotar a La Moneda de fuentes sustentables de energía, sólo se ha adjudicado
la que corresponde a la gerencia técnica, que el 12 de agosto quedó en manos de la Fundación Chile. Esta institución, como
ente externo, tiene la responsabilidad de responder ante la Presidencia de la República por la ejecución y fiscalización de
las obras.
El resto de las convocatorias se empezará a hacer en noviembre, partiendo por el proyecto de iluminación y cambio a luminarias
eficientes en el subterráneo, casino, auditorio y estacionamiento.
Se continuará con el estudio geotérmico para climatizar La Moneda y el subsuelo de la Plaza de la Constitución, y con el proyecto
de agua caliente sanitaria vía paneles termo-solares para las duchas en los dormitorios de la guardia de palacio y la iluminación
de la fachada norte con paneles fotovoltaicos.
En este último ítem, aparte del ahorro energético, que no es mucho por las escasas horas que estos focos permanecen encendidos,
se buscará hermosear La Moneda a través de iluminación en distintas tonalidades.
Para principios del próximo año está previsto el llamado para la puesta en marcha del sistema de climatización y el reemplazo
de las unidades (similares a las de aire acondicionado) para un sistema centralizado eficiente.
En la línea del Bundestag alemán
Hace 10 años, el 29 de abril de 1999, el Bundestag o Parlamento alemán enfrentó la ira de conservadores y vanguardistas cuando
redebutó -después de cuatro años de remodelación- con una cúpula de cristal.
Fue lo único polémico, pues unos y otros aplaudieron que el edificio neo-renacentista, que se construyó entre 1884 y 1894,
se convirtiera en un ejemplo de preservación del medio ambiente, al incorporar la energía geotérmica y solar para su funcionamiento.
Esa tecnología es la que se quiere para La Moneda, edificio de mayor antigüedad que el Parlamento ubicado en Berlín, pues
empezó a construirse en 1784, justo 100 años antes.
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