El desarrollo de nuevas tecnologías en el área de la construcción, las modificaciones ambientales que generan y el tiempo
de renovación de recursos naturales han indicado que las nuevas técnicas deben ser respetuosas con la naturaleza.
El lugar geográfico donde se piensa construir una obra requiere del análisis bioclimático. Esto incluye la radiación solar,
altura y posición del sol para todos los días de año, la información histórica de las temperaturas, vientos, nubosidad y régimen
pluvial.
También el análisis del entorno, que toma en cuenta el emplazamiento, la topografía, la vegetación y la eventual contaminación
al exterior.
Una vez hechos los estudios preliminares, la obra eficiente debe cumplir también con otros requisitos, como el bienestar higrométrico
de las personas que habitarán dicha obra, cuyo valor se obtiene considerando datos geográficos, ambientales, personales y
del espacio interior de la vivienda.
Se estima el intercambio de calor con el medio, utilizando la Carta Bioclimática de Givoni. Así, se conocen las condiciones
de sensación de bienestar para los futuros habitantes. También es importante el soleamiento y la correspondiente radiación
solar.
Esto se obtiene usando, por ejemplo, la altura del sol a la superficie, el ángulo cenital y la declinación. Así se evalúan
las sombras que proyectará, la iluminación solar interna en cualquier día del año, incluso en cualquier lugar geográfico,
logrando determinar el valor de confort visual.
La inercia térmica es otro factor a considerar, puesto que la elección adecuada de los materiales para muros y revestimientos
lleva a una estimación de la transmisión y emisión de calor y, por ende, a un mejor control de la diferencia de temperatura
del exterior con la interior. Los datos históricos de vientos deben ser incluidos para evaluar la ventilación y control térmico.
Los puntos señalados anteriormente otorgan información relevante para diseñar estrategias bioclimáticas, las que permiten
elegir adecuadamente las acciones a seguir en los meses de invierno y verano.
Por ejemplo, colocación de sistemas de captación o de reducción de luz, inclusión de un muro Trombe, captación de calor por
convección, estrategias de ventilación y estrategias de control acústico. Las obras que ya están diseñadas pueden ser mejoradas
para llegar a ser más eficientes.
Como hemos visto, ser eficiente energéticamente no es usar variedades de aparatos de ahorro energético o usar sólo tecnologías
alternativas. Por ello, la pregunta que surge es si seremos capaces de reducir la huella ecológica y el impacto para integrarnos
al medio con nuestra cultura.
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