Ha sido un año de buenas noticias para la sostenibilidad energética. Son varios los hitos que podríamos destacar, pero intentaremos hacer un resumen de los principales. Empezamos el año con el compromiso de descarbonización de la matriz eléctrica y comenzó el trabajo de la mesa de descarbonización. En mayo se lanzó la Ruta Energética 2018 – 2022, a través de un proceso participativo que fue recientemente reconocido y que tiene como visión transversal la sostenibilidad.

Hace poco fuimos reconocidos por el Climatescope de Bloomberg como el mejor país para invertir en energías limpias, lo que llegó de la mano con que este año alcanzamos un 20% de capacidad instalada de generación eléctrica en base a ERNC, y en noviembre, cerca del 22% de la generación eléctrica en el país provino desde estas fuentes, según cifras de la CNE. Para seguir profundizando la entrada de las ERNC, a mediados de año se modificó la Ley de Generación Distribuida, que permitirá dinamizar la realización de este tipo de proyectos, considerando además que el desarrollo tecnológico y del mercado nos permite acceder a esta tecnología con precios que están en el orden de US$ 1, 5 por watt, instalado en nuestras casas. Hace menos de una década, costaba US$ 7 a gran escala, lo que da cuenta de los importantes avances que hemos tenido.

Este fue el año en que ingresó el Proyecto de Ley de Eficiencia Energética, que impulsa e incentiva la sostenibilidad y eficiencia energética en el sector público, en los grandes consumidores, en la edificación, en el transporte a través de la electromovilidad y fortalece el trabajo y coordinación entre ministerios. Justamente para complementar y crear sinergias entre el desarrollo de las energías renovables y la eficiencia energética, vivimos una modernización institucional con una visión más integradora de los desafíos y oportunidades en energía que se ve reflejada en la nueva Agencia de Sostenibilidad Energética y su contraparte en el Ministerio de Energía, que es la nueva División de Energía Sostenible.

Casi cerrando el año, Santiago se transformó en la ciudad occidental con más buses eléctricos de transporte público, mientras 38 empresas y organizaciones suscribieron con los ministerios de Energía, Transporte y Medio Ambiente un acuerdo público-privado por la electromovilidad, a través de acciones concretas.

Finalmente, hace unos días, se anunció que Chile será la sede de la COP25, donde se discutirán los compromisos y avances en torno al cambio climático, lo que es especialmente importante para el sector energía, pues según la Agencia Internacional de Energía, un 80% de las reducciones de gases de efecto invernadero vendrán de la penetración de la eficiencia energética y de las energías renovables.

Todo esto nos indica que estamos bien encaminados para proyectar un 2019 tan bueno o mejor aún que 2018 y nos pone también una alta responsabilidad y mayores desafíos. En 2018, la agencia hizo suya la misión de aportar a esta mirada integradora de las temáticas de sostenibilidad energética y también fortaleció su vocación de convocar a diversos actores a trabajar juntos por objetivos comunes, buscando sinergias en los esfuerzos que se están haciendo y profundizando los lazos de cooperación.

Estamos en plena transición energética, un proceso de cambios vertiginosos que abren oportunidades interesantes para el país en virtud de sus recursos naturales, sus capacidades y su fortaleza institucional. El gran desafío es ser capaces de seguir generando los marcos adecuados, cerrar brechas y desarrollar un mercado acorde con estos desafíos para capitalizar dichas oportunidades, y esto es algo que requiere del fortalecimiento del trabajo y colaboración público-privado.

La Casa de la Sostenibilidad Energética es un espacio abierto para recibir a quien quiera sumarse en los esfuerzos que estamos haciendo por hacer de Chile un país más sostenible en materia energética. En 2019 fortaleceremos nuestro rol articulador y dinamizador del mercado, sumando fuerzas para lograr que los beneficios que conlleva la sostenibilidad energética se multipliquen y lleguen a la ciudadanía y a las empresas.

Fuente: La Segunda