Diego Lizana, director ejecutivo de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, participa en reportaje central de importante revista especializada, aportando una visión de cogeneración y EE en el contexto del futuro respecto del uso de los biocombustibles en Chile.

La biomasa es el principal integrante de esta familia, alcanzando una capacidad instalada de 500 MW en el Sistema Interconectado Central (SIC), con una generación eléctrica que alcanza factores de planta superiores al 90%. En 2016 la biomasa representó en promedio el 30% de toda la generación ERNC.

En una etapa de transición se encuentra el desarrollo de los biocombustibles en la matriz energética nacional, donde actualmente cumple un importante papel en la generación eléctrica, además de tener un amplio potencial en la producción térmica de procesos industriales y de calefacción residencial, según indica el análisis entregado a Revista ELECTRICIDAD por actores del sector.

Uno de los protagonistas de esta realidad es la biomasa, uno de los recursos más conocidos de los biocombustibles, la cual ha venido aumentando su participación en la matriz energética local mediante la operación de plantas generadoras de electricidad, junto al desarrollo de la cogeneración, asociada a la industria forestal, y a los proyectos de biogás que funcionan a partir de recursos como residuos de animales, lodos de plantas de tratamiento de aguas y residuos de rellenos sanitarios.

Participación

Este panorama sectorial es destacado por el ministro de Energía, Andrés Rebolledo: “en total hay 13 proyectos a biogás y 24 proyectos a biomasa, todos inyectando al Sistema Interconectado Central (SIC), representando un 12,4% de la capacidad instalada eléctrica en operación de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) y un 2% de toda la capacidad eléctrica nacional”.

Según la autoridad, el aporte de los biocombustibles al parque generador, a través de la biomasa, es más significativo que otras fuentes, “debido a los mayores factores de planta que presentan las plantas de biomasa en comparación con la generación eólica y solar”.

“En 2016 la biomasa representó en promedio el 30% de toda la generación ERNC, lo que equivale al 24% de la oferta total de energía primaria en Chile igualando al carbón. Alrededor de un 70% de dicho consumo eléctrico es del sector papel y celulosa, donde las empresas forestales utilizan sus propios residuos y cerca de un 21% corresponde a leña utilizada en el sector comercial-publico-residencial”, añade Rebolledo.

El aporte de energía al sistema eléctrico de este sector, agrega Alejandro Pacheco, gerente general de Cogenera, se debe al factor de planta por sobre 90% que alcanzan las centrales de biomasa, “lo que es una importante diferencia respecto de otras ERNC, ya que en comparación con la energía fotovoltaica, eólica e incluso la hidráulica de pasada, la energía producida con biomasa es estable, regular y con una alta tasa de disponibilidad durante el día y también durante el año”.

Ello es compartido por Fernando Raga, presidente de la Corporación de la Madera (Corma), quien recuerda que durante el año pasado la biomasa inyectó al SIC 2.955 GWh. “La generación de energía en base a biomasa que realizan las empresas forestales, además de producir energía para el sustento de la planta, entrega excedentes al SIC y adicionalmente produce vapor, energía calórica que se usa en variados procesos industriales de plantas y aserraderos, como el secado”, explica el dirigente gremial.

Este escenario también es resaltado por Darío Morales, director de Estudios de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera): “la biomasa fue la tecnología ERNC que más energía aportó a la matriz hasta el año pasado. Actualmente cuenta con cerca de 500 MW de capacidad instalada principalmente en las regiones Metropolitana, del Biobío y de Los Ríos, y tiene 11 proyectos en proceso ambiental, de los cuales nueve han sido aprobados. De materializarse todas estas iniciativas se agregaría un total de casi 232 MW adicionales al sistema (ver recuadro).

“Este tipo de generación renovable y distribuida a lo largo del país, tiene amplios beneficios para el sistema eléctrico, tales como reducción de pérdidas de energía por transmisión y disminución de la energía no suministrada a clientes ante casos de fallas, entre otros” agrega el ejecutivo.

Eficiencia

Un elemento que realza la contribución de los biocombustibles a la matriz es el niveles de eficiencia energética que se alcanza con la biomasa, sea forestal o agrícola, de la mano de la cogeneración, proceso que consiste en la generación simultánea de electricidad y calor.

Alejandro Pacheco indica que gran parte de la generación eléctrica con biomasa en Chile se produce en estos procesos, “lo cual comparativamente con la generación termoeléctrica tradicional, muestra que los niveles de eficiencia suben de 25-30% hasta por sobre el 60-70%, dependiendo del tipo de la configuración de la cogeneración, por lo que es fundamental seguir desarrollando esta forma de producción de energía”.

Esto es compartido por Diego Lizana, director ejecutivo de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, quien señala que el desafío es lograr que los proyectos de cogeneración tengan ofertas de uso de biomasa para la generación térmica y eléctrica en edificios públicos.

“En cogeneración hemos cofinanciado proyectos en empresas agrícolas, donde se ha desarrollado biogás a partir de los purines de cerdo, además de tener líneas de apoyo que permiten a las empresas usar cogeneración, con un cofinanciamiento de hasta el 70%”, plantea el ejecutivo.

Fernando Raga grafica la relevancia de la cogeneración con biomasa en la industria forestal: “además de producir energía para el sustento de la planta, este proceso entrega excedentes al SIC y adicionalmente produce vapor, energía calórica que se usa en variados procesos industriales de plantas y aserraderos, tales como el secado”.

En opinión de Alejandro Pacheco, la cogeneración también es un factor clave para el futuro desarrollo de nuevas centrales a gran escala en el sector forestal, “dada la configuración de cogeneración que ellos consideran, lo que los hace más competitivos”.

Desafíos

Para la consolidación de estas fuentes energéticas en la matriz, los especialistas señalan la necesidad de avanzar hacia otros nichos, como la calefacción a nivel residencial, especialmente de biomasa, lo que pasa por establecer un nuevo ordenamiento del sector.

Diego Lizana recuerda que, en este escenario, “el Ministerio de Energía tiene la intención de declarar a la biomasa como un energético, por lo que pasaría a ser fiscalizada y monitoreada en su transacción por parte de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC)”.

Rodrigo O’Ryan, presidente de la Asociación Chilena de Biomasa, señala el imperativo de avanzar “en la normalización y fomento del buen uso de la biomasa en todos sus formatos, como leña, astillas, pellets, remanentes del agro (cáscaras, cuescos, sarmientos y otros) residuos urbanos e industriales. Para esto, es vital que el Estado reconozca la biomasa como combustible y genere los incentivos y regulaciones para que se produzca biomasa de calidad, se use en buenos equipos y los usuarios tengan conocimiento de cómo utilizarlos correctamente, eliminando así el problema de la contaminación por el mal uso de mala leña (húmeda)”.

A su juicio también es necesario desarrollar una estandarización y utilización “de parámetros claros de medición, que ayuden a integrar la cadena hacia el objetivo de tener un buen combustible, que genere ventajas ambientales, económicas y sociales que se distribuyan en la cadena”.

En esto coincide Rony Pantoja, jefe de la Unidad de Dendroenergía de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), quien asegura que el impulso da la generación distrital pasa por lograr precios competitivos para ser una alternativa a la leña.

En Temuco se hizo una experiencia que bordea los $30-$40 por kWh, es decir a un precio más parecido al pellet, pero con cero externalidad negativa en emisiones hacia la atmósfera, por lo que es un buen negocio para el país”, concluye Pantoja.

Conclusiones

Los biocombustibles, especialmente la biomasa forestal, cumplen un rol relevante en la generación eléctrica del país debido a sus altos factores de planta (90%), por lo que en 2016 esta fuente aportó el 30% del parque generador.

A través de la cogeneración para la producción térmica industrial y la generación eléctrica, la biomasa tiene tasas de eficiencia superiores a otras fuentes energéticas.

El futuro del sector apunta al desarrollo de proyectos de biogás en base al recurso agrícola a pequeña escala.

Se analiza el potencial que existe en la calefacción domiciliaria, especialmente en el sur del país, con leña, pellet y otros productos de biomasa.

Recuadro 1

La estrategia pública para el biogás

El ministro de Energía, Andrés Rebolledo, asegura que existe un “amplio espacio” para la inserción del biogás en la agroindustria y la acuicultura, donde también se pueden desarrollar proyectos que usan los residuos de los rellenos sanitarios.

Andrés Rebolledo sostiene que desde el Ministerio de Energía se trabaja en dos iniciativas asociadas a tecnologías de biogás para autoconsumo. “La primera está analizando las barreras técnicas y económicas para la implementación de biodigestores de residuos en lecherías medianas en el sector lácteo nacional, proyecto en el cual contamos con el apoyo de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y con financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente”.

“La segunda iniciativa, muy similar a la anterior, está centrada en las Pymes productoras de carne porcina y busca generar conocimiento sobre tecnologías sustentables para el tratamiento de purines y reducción de impactos ambientales en el sector, con foco en biogás. Este programa es financiado por Corfo e implementado por la Agencia para la Sustentabilidad y el Cambio Climático”, precisa el secretario de Estado.

Esta iniciativa también es ejecutada por la Agencia Chilena de Eficiencia Energética. Para Diego Lizana el avance en este tipo de proyectos reflejan que el sector agrícola “está dándose cuenta que a través de los purines y otros desechos puede producir biogás, contribuyendo a sus procesos industriales, además de inyectar electricidad a la red”.

[Identifican desafíos de las pymes forestales en la comercialización de biomasa]

Fuente: Revista Electricidad