Según un reporte de la ONU, en 2050 Chile tendrá alrededor de 21 millones de habitantes. Entre estos, el 93% vivirá en zonas urbanas y sólo el 7% lo hará en áreas rurales. A su vez, una investigación de la Agencia de Sostenibilidad Energética identificó que al 2040 circularán entre 12 y 16 millones de vehículos.

El cuidado de la energía es uno de los principales desafíos que deben enfrentar las ciudades modernas, sobre todo, cuando restan sólo 14 días para la llegada del verano. Incentivar la densificación mixta, mejorar la política de climatización y fomentar la penetración del transporte limpio, están entre las claves para que las urbes puedan enfrentar de mejor manera este desafío.

“Estamos cambiando una cantidad significativa de hábitos de vida. Esto significa que existe una mayor responsabilidad de hacer una mejor gestión del recurso energético, por ejemplo, del aire acondicionado. Sin embargo, también se tiene que preparar el sistema para que tenga las capacidades suficientes”, manifiesta Guillermo Jiménez, director del Centro de Energía de la Universidad de Chile.

No es fácil hablar de eficiencia energética, pues es un tema que no sólo se ciñe al uso correcto de la electricidad. Se trata de un asunto que también está relacionado con el transporte, la vivienda y el urbanismo. A esto se agrega una complejidad significativa: las ciudades están en constante cambio.

Según un reporte de la ONU, en 2050 Chile tendrá alrededor de 21 millones de habitantes. Entre estos, el 93% vivirá en zonas urbanas y sólo el 7% lo hará en áreas rurales. A su vez, una investigación de la Agencia de Sostenibilidad Energética identificó que al 2040 circularán entre 12 y 16 millones de vehículos.

Este escenario significará un incremento de la demanda energética. Por lo menos, así lo identifica un estudio de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el que sostiene que la necesidad global de este recurso aumentará en más de 25% hasta el 2040. En Chile, el panorama no es muy distinto.

Una investigación realizada por la Comisión Nacional de Energía (CNE), identifica que la demanda de electricidad total del sistema pasará de los 68.248 GWh registrados en 2017 a 100.573 GWh en 2032.

Es por este motivo que es fundamental tomar medidas para optimizar la gestión de este y otros recursos asociados a la eficiencia energética, sobre todo con la llegada del verano. “La punta del consumo se está moviendo hacia las horas en las que hay que enfriar los edificios”, dice Ignacio Santelices, director ejecutivo de la Agencia de Sostenibilidad Energética.

En ese sentido, uno de los aspectos centrales es la planificación urbana. “Esta permite minimizar las distancias, los tiempos y el consumo de energía para desplazarnos de un punto a otro de la ciudad. Además, hay que mejorar la gestión de la climatización.

Usamos viviendas que son muy ineficientes. Dos tercios de los hogares en Chile cambian todo su aire interior cada 20 minutos”, explica Santelices.

De esta manera, el desafío se centra en mejorar constructibilidad de los hogares, el incentivo de aparatos eficientes y la transición hacia combustibles limpios. “En ciudades donde estos aspectos funcionan bien, la gente también se baja naturalmente de los automóviles.

Para eso, hay que ofrecer alternativas de calidad. Es decir, buen transporte público (bicicletas y ciclovías), entre otras cosas. Todo esto contribuirá a disminuir el consumo energético de la ciudad”, dice Santelices.

Gabriel Prudencio, jefe de Sostenibilidad Energética del Ministerio de Energía, señala que “tenemos el desafío de crear conciencia en la ciudadanía, para que ellos sepan cómo generar mayor eficiencia en los consumo desde los hogares y ciudades.

Eso es parte de la tarea que hay que hacer. Sin embargo, también es necesario establecer un foco en la gran industria, el transporte y el sector público”.

De esta manera, la clave está en la transformación cultural. “Estamos trabajando en campañas de formación y difusión, para que la gente pueda consumir mejor la energía en las ciudades”, asegura Prudencio.

Fuente: La Tercera